TRIMADO DE LAS VELAS

El trimado de una vela depende de muchas variables que debemos conocer para tener una idea de cómo ajustar cada sistema: drizas, escotas, contra, pujamen… y conseguir la mejor performance de nuestras velas. Las velerías suelen publicar sus patrones de trimado para cada condición de viento. Esto nos servirá de guía a la hora de llevar a cabo alguna configuración previa a la regata, como por ejemplo las tensiones de jarcia y curvatura del palo. Sin embargo, como es sabido, la vela es un deporte en el que influyen muchos parámetros ajenos a nuestro control que hacen variar la situación en cada segundo. En esos momentos es cuando el regatista tendrá que estar preparado para afrontar cada cambio y sacar partido de la situación.

Muchos regatistas nos cuentan que el barco corre cuando las velas van alegres. ¿Qué quiere decir esto? Esto quiere decir que las velas están bien trimadas y, ¿Cómo tendremos la certeza de que una vela está bien trimada? Esta pregunta es muy compleja, ya que para cada tipo de condición trimaremos las velas de una manera diferente. Pero si que existen algunas reglas generales que se deben cumplir en cualquier caso:

  1. Ajustaremos la tensión de jarcia según la fuerza del viento

La tensión de jarcia es un punto que debemos tener muy en cuenta cuando existe una variación considerable en la intensidad del viento. En los casos más generales ajustaremos la tensión de forma que a más viento, más tensión de jarcia. Con esta teoría buscamos facilitar el flow y la profundidad de las velas con poco viento y, a medida que suba el viento y demos más tensión de jarcia, evitaremos un sag (radio de curvatura) excesivo en el grátil del foque.

  1. Intentaremos encontrar un paralelismo entre la baluma del foque y el grátil de la mayor

Cuando ya estemos navegando nos aseguraremos de mirar desde la popa del barco y por sotavento, la salida del foque y, trimaremos de forma que exista una alineación paralela entre la baluma del foque y el grátil de la mayor para mejorar el flujo de viento que se produce en el canal de solape de los mismos.

  1. Ajuste la profundidad y el twist de las velas según el tipo de ola y fuerza del viento

En este punto debemos tener en cuenta la intensidad del viento y el tipo de ola y, establecer un compromiso entre las dos variables para decidir como ajustar la profundidad y el twist de las velas. Como norma general, con muy poco viento deberemos llevar poca profundidad en la zona baja de la vela y un twist que deje “respirar” bien a la vela. A medida que vaya subiendo el viento iremos reduciendo ese twist y añadiendo profundidad con vientos medios. Intentaremos encontrar la mayor profundidad y el menor twist en condiciones de viento medias donde, por el propio peso de la tripulación aguantaremos el barco estable sin necesidad de tocar las escotas. Cuando ya empecemos a sentir sobrepotencia, iremos quitando profundidad en todo el área de la vela y aumentaremos el twist hasta volvernos a sentir cómodos con el timón.

  1. No nos cansemos de mirar las velas cuando estemos navegando! Hay que trimarlas constantemente

No olvide que todo lo descrito anteriormente no vale de nada si no estamos atentos cada segundo que navegamos para hacer esos pequeños ajustes que nos ayudarán a sacar el mayor rendimiento a las velas.

  1. Disfruta de tu barco navegando lo más rápido posible

A partir de aquí, relajémonos y disfrutemos de la sensación de navegar sabiendo que  nuestro barco está impulsado por nuestras velas alegres.

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